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¿Cómo se valúa una empresa?

  • 19 mar
  • 3 min de lectura

Actualizado: 20 abr



Los dos métodos más utilizados en el mundo financiero


¿Alguna vez has tenido la necesidad —o simplemente la curiosidad— de saber cuánto vale tu empresa?Después de años de trabajo, esfuerzo y decisiones difíciles, es natural preguntarse qué patrimonio ha generado realmente todo ese esfuerzo.

La respuesta no es tan simple como muchos piensan.


El valor de una empresa no es, ni remotamente, el valor de sus activos. Una compañía vale por su capacidad de generar flujo de efectivo en el futuro.


Un estado de resultados muy atractivo con un balance desordenado, o un balance muy sólido con resultados pobres, pueden dar una idea equivocada del verdadero valor del negocio.


Por eso existe un tercer estado financiero que resulta clave para entender la realidad de una empresa: el estado de flujo de efectivo. Cuando incorporamos este elemento al análisis, el panorama se vuelve mucho más claro y es entonces cuando realmente podemos empezar a hablar de valuación.


Antes de entrar en métodos específicos, hay una pregunta importante que debes hacerte:


¿En qué etapa se encuentra tu empresa?


Si se trata de una start-up, muchos de estos conceptos siguen siendo útiles, pero deben aplicarse de manera distinta porque no existe todavía una historia financiera sólida. Tampoco son particularmente útiles si una empresa enfrenta problemas graves y se está pensando en liquidarla.


En cambio, si tu empresa está operando normalmente y ha alcanzado cierto grado de madurez, entonces los métodos tradicionales de valuación pueden darte una estimación razonable de su valor.


En términos generales, existen dos enfoques principales para valuar una empresa:


1. Proyección y descuento de flujos de efectivo operativos


Este método es considerado por muchos como el enfoque más sólido desde el punto de vista financiero, porque se adapta exactamente a la realidad de tu empresa.

El proceso comienza con algo fundamental: proyectar los estados financieros de la empresa hacia el futuro.


Todo parte de una estimación objetiva y realista de las ventas y los costos. En este punto las varitas mágicas no sirven de nada. Si tu empresa va a crecer, ese crecimiento requerirá seguramente costos adicionales, inversiones y probablemente mayores gastos operativos. Tus competidores no van a desaparecer simplemente porque tú decidiste expandirte, hay que ganarles participación con estrategia.


Cuando proyectas las ventas, automáticamente comienzan a aparecer otros elementos: costos de fabricación adicionales, gastos, inversiones, necesidades de capital de trabajo, etc. Al integrarlos a tu estrategia, de manera natural empiezas a construir una proyección completa de los estados financieros.


Por eso es tan importante contar con información financiera confiable. Y vale la pena aclarar algo: los reportes financieros útiles para la gestión no siempre son exactamente los mismos que los reportes fiscales.


Una vez que tienes proyectados los flujos de efectivo futuros, el siguiente paso es descontarlos.


En términos muy simples, esto significa reconocer que 100 pesos hoy valen más que la promesa de recibir 100 pesos dentro de varios años. Por esa razón, a cada flujo futuro se le aplica un factor que reduce su valor en el presente.


Ese factor depende de varios elementos, entre ellos la inflación, el riesgo de la empresa y las condiciones del mercado en el que opera.


Hay además un elemento adicional que no puede ignorarse. Si proyectas tu empresa a cinco o diez años, eso no significa que al terminar ese periodo el negocio desaparezca. Lo normal es asumir que la empresa seguirá operando en el futuro.

Ese valor adicional se conoce comúnmente como valor de perpetuidad, y también debe ser descontado al presente.


Finalmente, al sumar los flujos descontados de cada año más el valor de perpetuidad, obtenemos una estimación del valor de la empresa.


Es importante aclarar algo: este cálculo determina el valor de la empresa como negocio, no necesariamente el valor accionario. Pero esa diferencia merece una explicación aparte que abordaré en otro artículo.

 
 
 

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